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sábado, 25 de mayo de 2019

Ruta 5. Curso 2018-19. RUTA BERCIANA POR BOUZAS, PALACIOS DE COMPLUDO, COMPLUDO Y EL ACEBO.


RUTA BERCIANA POR BOUZAS, PALACIOS DE COMPLUDO, COMPLUDO Y EL ACEBO.

Fecha: 25-5-2019.

Componentes de la expedición: Carmen Fernández, Toño, Conchi Cabañeros, Arturo, Antonio, Elisa, Goyo, César Felipe, Miguel Ángel, Mª Eugenia, Adriana, Cloti y … Queti, César Felipe, Fermín, Guti, César Trobajo, Domi, Fernando, Pepe y otros dos. Asun y Urbano. Últimamente echamos en falta la compañía de  Blacky.

Después de casi medio año de andar por el extranjero cumpliendo  deberes familiares, el cronista ha comprobado que nadie le ha suplantado así que, con ganas y con gusto, ha retomado el oficio.  

Habíamos decidido realizar una ruta fácil, al alcance de todos los que quisieran pasar un día agradable disfrutando de la naturaleza. El Bierzo nos pareció el lugar ideal, el Valle del Oso, entre Bouzas y Palacios de Compludo, era un recorrido adecuado; además, si fuera posible, se visitaría la Herrería de Compludo. Para comer, el restaurante “La Casa del Peregrino”, situado en el Acebo.

En el área de servicio “La Peregrina” de Ponferrada tomamos un café y recibimos a varios  bercianos que se unieron al grupo y suplieron las bajas de algunos compañeros que no pudieron venir.

  
El autobús nos dejó a unos kilómetros de Bouzas por lo que pudimos contemplar la variada flora del entorno que, a pesar de la poca lluvia caída, mostraba  una gran multitud de colores. En  Bouzas, un pueblo muy bien cuidado y restaurado según los cánones de la arquitectura típica de la zona, se nos  unieron Adriana, Cloti y su hijo Manuel, que habían venido en coche.


 Después de descansar un rato, nos dispusimos a comenzar la ruta por “El Valle del Oso” que discurre entre Bouzas y Palacios, teniendo al río Compludo  como fiel acompañante y, en parte solapado con la Reserva Ornitológica de Palacios de Compludo. Un recorrido sombreado, entre robles, avellanos, arces, fresnos y alisos, donde los botánicos que nos acompañaban en una charla distendida, nos fueron explicando  características de las plantas y los pájaros que  encontramos. Un  paseo agradable, compartiendo la naturaleza en estado puro y con la oportunidad de visitar dos pintorescas cascadas que en esta zona reciben el nombre de “Gualtones” 
 






En Palacios de Compludo comprobamos cómo la Asociación Tito Alba, dedicada a la ornitología,  está restaurando las casas del pueblo y dándole una vida que, de otra forma, engrosaría la lista de los pueblos abandonados.



Andando por la  carretera, recorrimos los tres kilómetros que separan Palacios de la localidad de Compludo, con pocas casas y muchos bares.  Allí nos lavamos la cara en el antiguo abrevadero.

No pudimos visitar  la Herrería de Compludo, una joya de la técnica donde se  puede admirar la capacidad  de  aplicar los medios de los que antiguamente disponían  en aquellos parajes, ejemplo palpable de cómo la necesidad agudiza el ingenio.
 Nos viene a la memoria el libro del historiador, profesor e investigador José Antonio Balboa de Paz, autor de “Hierro y herrerías en el Bierzo preindustrial” cuya presentación en el Museo de León realizó nuestro amigo Fernando, que últimamente nos tiene abandonados; seguro que nos hubiera encantado oírle hablar sobre ésta que es su tierra. 


   Sólo nos faltaba reponer fuerzas; una salida especial merece un restaurante de gala y, asesorados por los nativos de la zona,  elegimos  la Casa del Peregrino de El Acebo que nos ofreció  un menú muy variado, agradable a la vista y al gusto. Se saborearon los calçots en tempura con salsa romanesco, secreto ibérico a la pimienta verde, pera al vino mencía…

Sería  imperdonable acabar la crónica y no reconocer el gran esfuerzo y acierto de nuestra compañera Elisa  al seleccionar y preparar con todo detalle esta ruta, como buena berciana lo ha bordado

En León, a 10 de junio de 2019, cuando los políticos andan atareados en el quítate tú que me pongo yo y, lo que es más importante,  las fotografías de la última salida nos han dado la alegría de ver que Blacky ha vuelto a corretear por la montaña.

Urbano.


sábado, 1 de diciembre de 2018

Ruta 4. Curso 2018-19. Pico La Peña.


RUTA PICO LA PEÑA

Fecha: 1-12-2018.

Componentes de la expedición: Elisa, Goyo,  Miguel Ángel, Mª Eugenia, Félix, Felipe, Antonio, Mariví, Urbano, y la inseparable Blacky, a la que se unió un retoño de mastín de quien, por no saber el nombre y por su sobresaliente característica,  apodamos "Yoni".

Hemos intentado subir en otras ocasiones y nos hemos tenido que contentar con verlo desde La Laguna de las Verdes, la nieve y la prudencia nos aconsejan tomar precauciones y no arriesgar el tipo sin motivo. ¿Lo conseguiremos esta vez? Lo importante es pasar un rato agradable en grata compañía, charlando sobre lo divino, lo humano y el fútbol de sus amores, del que algunos están pendientes porque no les va la vida en ello, pero casi.
 El día amaneció como tenía que amanecer, con el frío del desangelado otoño que ve acercarse el invierno; o tal vez sea el invierno quien se ha adelantado al otoño.
Como es bendita costumbre, tomamos el café con unos sobaos en el bar Moriscal de Huergas de Babia, mientras nos saludábamos y felicitábamos a quien cumplía años, después de 15 días sin vernos.

Comenzamos la subida desde Torre de Babia, donde se nos añadió un juguetón cachorro de mastín que ya no nos abandonaría en todo el trayecto, ni él ni su olor, hasta el pequeño refugio que hay antes de la laguna.



 El camino estaba en buenas condiciones, después comenzó a aparecer la nieve que tampoco nos abandonaría. Ya en la laguna, decidimos dejar la subida al Pico La Peña para mejor ocasión y descender por otro sitio diferente al de la subida.
De vuelta en Torre de Babia, nos cambiamos y nos dirigimos nuevamente al bar Moriscal donde, acompañando a la caña, el dueño nos obsequió con sopa y “chichos.” Tuvimos la suerte de conocer al autor de la sopa, que nos explicó con todo lujo de detalles cómo la hacía.
 
En Villasecino habíamos hecho la reserva para comer: sopa, lechazo, garbanzos con pulpo, callos, arroz con botillo, entrecot, chuletas de cordero y postres variados.





Esperando que llegue el buen tiempo y nos permita subir al Pico Peña, nos despedimos de Babia, un lujo para el senderismo y el arte culinario.
 
En León, a 16 de diciembre de 2018, cuando el reclamo  del consumismo nos  hace olvidar que no es más feliz el que más tiene si no el que menos necesita.
Un encarecido ruego: no me regaléis más chalecos.

Urbano.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Ruta 3. Curso 2018-19. Pico Pradilla.


RUTA PICO PRADILLA

Fecha: 17-11-2018.

Componentes de la expedición: Elisa, Goyo,  Miguel Ángel, Mª Eugenia, Félix, Felipe,  Antonio y Urbano.



Aunque no hacía frío, era un típico día otoñal en el que el sol brillaba por su ausencia.
Enfilamos la carretera de Matallana de Torío. Sobre las nueve llegamos al bar Capitol de Matallana, donde nos obsequiaron con una naranjada y un bizcocho mientras tomábamos café. El local estaba lleno de gente madrugadora, sobre todo de senderistas y ciclistas.  


Cogimos la carretera LE 315 y, después de pasar Getino, nos desviamos hacia la derecha camino de Genicera, donde comenzó nuestra ruta. El pueblo parecía desierto como casi todos los que le rodean, aunque las casas son de piedra y se nota que están bastante arregladas porque la mayoría de sus dueños suelen venir en verano y fiestas de guardar.




La niebla nos impidió reconocer el pico Pradilla. Estuvimos revisando al menos cuatro. Al final nos decidimos por el último porque no había más y el viento nos desaconsejó seguir buscando.

Deseando abandonar aquel lugar tan poco acogedor por la climatología, comenzamos el descenso entre piornos, zarzas y maleza. Se nota que hay poco ganado suelto por el monte, la mayoría se encuentra en los prados cercanos a los pueblos que se ven más cuidados. 


En el mesón “Las Nieves” de Cármenes tomamos una caña y rápidamente nos acercamos al restaurante “La Rinconada” de Coladilla; allí, por unanimidad, degustamos un cocido. Luego, en la quesería "El Sendero",  algunos aprovecharon para comprar queso y yogures,  famosos de este lugar.
Ya de vuelta, una vez más, admiramos el trabajo tan impresionante que el río Torío ha hecho en las hoces de Vegacervera.
En León, a 16 de diciembre de 2018, cuando correcciones y evaluaciones no van a impedir disfrutar mañana de un maravilloso día subiendo al pico Gallo aun que sea con muletas o en parihuelas, otros estaremos quitando las  uñetas al gocho mientras echamos de menos la montaña.

Urbano