El Tiempo en León

domingo, 22 de noviembre de 2015

ruta 7. Curso 3º. Puente Villarente-Sandoval-Lancia-Puente Villarente


RUTA 7. CURSO 3º 
PUENTE VILLARENTE-MONASTERIO DE SANDOVAL-LANCIA-PUENTE VILLARENTE.
"CRÓNICA DE LA PATRIA CHICA DE LOS ANTEPASADOS DE GOYO"
22/11/2015

Componentes de la expedición:Antoni, Mariví, (la perrita Blaky), Goyo, Elisa, Urbano, Asun, César Trobajo, Guti, María Eugenia y Miguel Ángel.



         A las nueve nos reunimos en el restaurante La Montaña de  Puente Villarente y, saboreando un café, decidimos qué ruta hacer. Se eligió una de 35,5 km que después de retoques quedó en 19 km.



         Pasado el puente sobre el río Porma, comenzó la aventura. A nuestros pies, zarzas, juncos, matorrales… propios de un camino que en sus tiempos debió de ser maravilloso. A nuestra derecha, el río. Cuando el lugar se hizo  infranqueable, tiramos por lo sano y cogimos el camino de las gentes sensatas, que nos llevó a Nogales, un lugar tranquilo donde  no vimos a nadie a quien preguntar. Pero acertamos. Claro que no había muchas opciones de perdida para llegar a Villaverde de Sandoval, a 750 m del pueblo anterior y donde visitamos  el Monasterio de Santa María de Sandoval.

 
         Algunos recordábamos a  la señora  Munda que tanto luchó por las ruinas del monasterio y quien, según palabras de su hija, que nos sirvió de guía,  tuvo que enfrentarse a algún párroco interesado en asuntos económicos y decirle “Sí, para usted la tierra y para nosotros el cielo”.


       

Monasterio Sandoval dijo al abad el parado:
"hasta el santo del altar tiene el puño levantado".







 

La misericordia era un bálsamo para tantas horas de rezo y canto.





 










 
         
         Recorrimos las diferentes partes y ruinas que quedan el monasterio, de manera más concreta la iglesia donde se ha realizado una gran labor por parte de la asociación Promonumenta, quedando impresionados de los tesoros que guarda,  de la desidia y falta de interés que muestran quienes deberían cuidar este patrimonio histórico.

         Sin prisa pero sin pausa, retomamos el camino hacia Lancia, la mayoría lo hicimos andando, Goyo y Blaki corriendo.



CERANOR , la eternidad  bien vista
        
       En Lancia nos encontramos la misma alambrada de siempre con algún agujero que otro para permitir el paso, el montón de ladrillos apilados y los restos que se empeñan en hacer frente a las inclemencias, Gracias a César que nos dio algunas explicaciones, salimos un poco más instruidos por el mismo agujero que entramos.








         A toda pastilla, porque nos esperaba un cocido,  cogimos los coches y nos encaminamos a Donde Nuria  en Santa Olaja de Eslonza. Allí los abrazos y besos fueron siempre para el mismo: Goyo. 





         Hasta temimos tener que quedarnos a cenar porque todavía faltaban por desfilar algunos familiares, y eso que nos había comentado que ya no quedaban  en el pueblo.




         Nos encantó el cocido y el trato afable que nos dispensaron al acompañar a una persona tan importante como es Goyo, nieto del  señor Arsenio Moratiel.        

URBANO


sábado, 14 de noviembre de 2015

ruta 6. Curso 3º. El pico Cerroso



RUTA 6. CURSO 3º
EL PICO CERROSO
14/11/2015

Componentes de la expedición: Antoni, Marivi, (la perrita Blaky), Elisa, Goyo, C. Felipe, María Eugenia, Urbano, Miguel Ángel y Queti.


         El día amaneció, que no es poco, un tanto gris y con restos de niebla que se fueron disipando. Los más rápidos, que no madrugadores, esperaron en Quintana de Rueda al resto para tomar el segundo café de la mañana. Esta vez el bar La Fábrica de Mansilla no estaba abierto.






        Como en la marcha  anterior, comenzamos la ascensión en  Argovejo. La ruta fue de una dificultad media, no vimos el sol hasta la mitad del trayecto y se agradeció su presencia porque la mañana estaba fresca. 






         Pisando más pastizales que rocas llegamos a la cima de la collada donde el grupo, sin saber ni cómo ni por qué, se dividió. Las  buenas lenguas insinuaron que la fracción minoritaria  se había separado del grupo mayoritario para dar buena cuenta del bocadillo, que  debía de ser bueno. Otras menos buenas lenguas hicieron ciertos comentarios que no procede indicar aquí. Fuera como fuese, después de un merecido descanso, se volvieron a arrejuntar los dos grupos y atacaron con firmeza el último tramo de la subida  al Pico Cerroso. Los últimos, encima de ser los últimos, se dedicaron a coger setas de cardo, decían; pero a aquellas alturas los cardos, por muy corredores que fuesen, es difícil que llegasen.



         En la cima repusimos fuerzas con los alimentos compartidos y sacamos un recuerdo para la posteridad, también lo dejamos en forma de tarjeta de visita.

          La vuelta fue más amena: buitres leonados sobrevolaron nuestras cabezas. 
Afortunadamente, no era por nosotros sino por una vaca que estaba despanzurrada un poco más abajo. Como sitio curioso pudimos observar el Contadero que era una especie de paso angosto que se aprovechaba para contar las ovejas trashumantes que en otros tiempos subían a aquellos parajes.

          

         Descubrimos por casualidad, un teleobjetivo hecho de un tronco de madera que, con mucha imaginación, permitía observar “el pozo de la nieve”.Un poco más abajo disfrutamos de un agradable tránsito a través de un hayedo.






         Dispuestos a disfrutar de un ágape bien merecido, descubrimos que  la comida  no estuvo a la altura del Tilenus,  El Huelde nos dejo un mal sabor de boca.

         Hasta la próxima que nos veremos en Busdongo ( el hombre más rico del mundo) para comenzar la ascensión de Peñalaza («En el pueblo de Busdongo, todos miraban al cielo. Las peñas de Peña Laza estaban que echaban fuego » 14 de octubre de 1937).  

URBANO


DATOS TÉCNICOS
DISTANCIA: 14 Km aprox. ALTURA DE PICO CERROSO : 1.838 m.
HORARIOS: 6 h 30 min. (con paradas) . DIFICULTAD: MEDIA – ALTA

sábado, 23 de mayo de 2015

ruta 19. curso 2º . Las Tres Marías (pico de María de los Corros).




RUTA 19 - 2º Curso 

PICO DE  Mª de los CORROS  
(Las Tres Marías)
Fecha: 23- 5-2015

Componentes de la expedición:
Mariví, Antonio, (la perrita Blacky), Goyo, Elisa, M. Ángel, Mª Eugenia, Julio, Nicoleta y C. Felipe.
  

          
         Con un emergente  sol primaveral y un resplandeciente verdor  engalanando los árboles y  los  prados, dejamos los coches en el pueblo de Casares de Arbás, escoltado por tres ingentes  crestas, en la cara norte y, en la parte sur, acariciado por las plácidas aguas del pantano.




         Con el frescor de la mañana, iniciamos la subida a  La Peña María de los Corros,  una de las Tres Marías, dejando para otra ocasión los otros dos pináculos. Tomamos primeramente el camino que sale al norte.




          
        Caminando por la verde  alfombra  tamizada  de flores amarillas ascendimos pausadamente hasta que nos situamos en línea con el cordal de las Tres Marías. A la izquierda nos observaba, desafiante,  el  rocoso Palero al que miramos con desconfianza, pero, rodeándolo, nos adentramos en un fértil y verde valle salpicado de algún nostálgico nevero que recorrimos charlando animadamente.




         Mª Eugenia, Nicoleta y Julio seguían el exigente ritmo marcado, unas veces, por Elisa, otras, por M. Ángel, en nada se le notaba el  largo periodo de descanso.




          
         Cuando llegamos a lo alto del valle, tras un breve descanso para beber agua y tomar fuerzas, giramos a la izquierda y ascendimos, cada uno a su ritmo, el cordal que nos llevaría a la cumbre.




         A las faldas de la cumbre, mientras unos hacíamos un breve receso para reponer fuerzas,  los impacientes Mariví, Elisa y Goyo caminaron hacia el Oeste para alcanzar, en poco tiempo, la  cumbre de Peña Esquina o Peña del Ortigal.





         A su regreso, con fuerzas renovadas, continuamos la ascensión y  alcanzamos  la cumbre de Peña Mª de los Corros (1971 m.).




             

         Desde el pico pudimos disfrutar de un espléndido paisaje, divisamos Las Peñas Ubiñas, El Cibernal, La Barragana, El Pedroso, el Fortún, Peña Caballo…. y, en el valle,   a Antonio  que, con paso acompasado, había llegado hasta el final del valle  y, cual semáforo en rojo, nos esperaba en medio de un solitario nevero.   




         
         Después del consabido bocadillo, iniciamos un rápido descenso hasta que nos reunimos con Antonio. Recorrimos nuevamente el valle, llegamos a una cabañita de pastores y, pasando  un cristalino y jovial arroyuelo, comenzamos a caminar  por una arcillosa y transitada pista que nos condujo al pueblo de Casares.




         Luego de asearnos en la fuente y contemplar la restaurada iglesia, nos dirigimos a Pobladura de la Tercia donde  M. Ángel, el eficiente, había reservado la comida en  la Posada “El embrujo”.




          Después de tomarnos una fresca cerveza con unas sabrosas aceitunas en el rústico y coqueto patio de la posada, saboreamos  y disfrutamos del exquisito y abundante menú de la casa:

         Ensalada de fresas, aguacate y manzana, Cecina con queso y frutos secos, Champiñones rellenos con maíz y bacon. Hojaldre de ternera con verduras y crema de yogur.,  Merluza rellena de gambas con salsa americana. Variedad de postres caseros y café de puchero.



            Todo un lujo. ¡Lástima que a M. Ángel se le haya encogido el estómago  y  no acompañase a Julio en la aventura de acabar la pitanza¡

  



         Para finalizar el día, visita en el Alto de Aralla, al  “monumento a la dignidad”  erigido en memoria de las víctimas de la Guerra Civil y la posguerra,  personificado en el capitán Rodríguez Lozano, abuelo de José Luís Rodríguez Zapatero  y fusilado en 1936.




            Con el fin de remediar las calorías cogidas en  la comida, un pausado paseo hasta el cueto donde están colocadas las antenas de telefonía. Parecía que estaban cerca y la subida era leve, pero el “paseíllo” supuso una hora de subida y media de bajada.



         ¡Comienzan las propinas de la tarde¡

 C. Felipe

sábado, 9 de mayo de 2015

ruta 18. Curso 2º. Pico de Braña Caballo.




RUTA 18 - 2º Curso. 

PICO DE  BRAÑA CABALLO

Fecha: 9- 5-2015

Componentes de la expedición:
Mariví, Antonio, (la perrita Blacky), Goyo, Elisa, M. Ángel, Queti, Ángel , Ordás y C. Felipe.



         
     


         Con un radiante sol primaveral y un exuberante verdor  emergiendo a borbotones de los árboles y de los sotos, iniciamos la subida a Braña Caballo en el pequeño pueblo de Millaró. 


Dejamos, a la izquierda,  las rosadas piedras de la aislada iglesia descansando en la verde  colina y comenzamos a caminar por un pindio camino carretero que  nos acercó a un apacible rebaño de vacas que, hartas de pastar, curiosas nos contemplaban marchar.
  

         Después de ascender a ritmo de Antonio, en esta ocasión más suave del habitual, un buen trecho, nos animó a volar por nuestra cuenta y hacer una primera incursión por entre las escobas y arbustos que bordeaban un pequeño arroyo. Así lo hicimos, intentando ganar tiempo y acortar el recorrido, aunque de poco nos sirvió porque a los 20 minutos nos volvimos a encontrar con él y la Blacky, que habían subido cómodamente,  por otro camino.



         Asentados de nuevo en el cómodo sendero, continuamos a buen ritmo la subida. Blacky aprovechó el encuentro para unirse al grupo más numeroso y dejar solo a Antonio que, con paso más tranquilo, seguía nuestra estela.



         Cuando llegamos a media ladera, encontramos un abrevadero y una bifurcación de caminos, tomamos el de la derecha y seguimos subiendo. Cuando Mariví dio la orden, abandonamos el camino y emprendimos la subida monte a través. Pero Antonio, desde la distancia  vigilaba nuestro recorrido y,  con una llamada de teléfono, nos aconsejó virar a la izquierda  para sortear un nevero  con el que nos íbamos a topar.



          En un principio, como dóciles discípulos,  hicimos caso a Mariví, pero pronto surgieron las discrepancias. Unos  que si ¡ cómo vamos a bajar  y perder altura ahora con lo que nos ha costado, ¡ otros que si ¡esta maraña de escobas es infranqueable ¡…… El caso es que el grupo se diseminó.



          Ordás continuó la subida de frente, él no tenía miedo a atravesar el nevero.

        

          Mariví, Goyo, M. Ángel, Ángel y Felipe  recorrieron transversalmente la montaña hasta que juzgaron que ya  habían sorteado el nevero e iniciaron de nuevo la subida. No sin dificultad porque una lengüeta de movediza arenisca, exenta de vegetación, dificultaba, en gran  medida, la ascensión. Felipe tuvo que arrastrar, pendiente abajo, su mullido trasero e iniciar la subida por una senda rocosa alternativa.



       


 Las "hermanísimas" , Elisa y Queti, hicieron caso a Antonio, descendieron y, siguiendo el camino de la izquierda de la bifurcación, ascendieron sin mayor dificultad y llegaron las primeras hasta la cumbre; lo de la compenetración funcionó esta vez.



         

 
         Los demás, siguiendo caminos diferentes,  se reunieron de nuevo  y, a pesar de los esfuerzos por librarse de los helados neveros, no lo consiguieron. Cerca de la cumbre se encontraron con una lengüeta transversal de nieve  helada que había que atravesar si… o si…, si se quería continuar.



         Con decisión y pisando con fuerza para que las botas no se deslizaran, consumaron con éxito la excitante y arriesgada aventura.  Solo Ángel, al que se le apareció "la Parca del Peñacorada", se negó a arriesgar el pellejo  atravesando la mácula blanca. Aunque había superado lo más difícil, decidió no subir a la cumbre que se encontraba a 200 m y buscar, en solitario,  un  camino cómodo de bajada, el mismo que Elisa y Quety habían utilizado para la subida.



         ¡Cuánto echamos de menos, Ángel, las fotos de tu móvil en la cumbre... ¡ 







         Satisfechos de la gesta lograda, aunque añorando la seguridad y el control  de nuestro guía Antonio, mientras reponíamos fuerzas comiendo el bocadillo, disfrutamos del excelso paisaje que desde la cumbre se divisaba:



          Las Ubiñas, Peña Laza, Las Tres Marías, el Correcillas, el Brañilín… Al Este, el Espigüete. Al Norte, Los Picos de Europa….. Abajo, en el valle los pueblos de Villamanín, Busdongo…



         Siguiendo las instrucciones de nuestro  lejano guía, hicimos un descenso fácil y rápido por la cara sur hasta encontrarnos con él que nos esperaba en el camino cerca del chozo del ganado.



         Ya relajados, reímos y disfrutamos de la animada conversación  que  no tuvimos en la subida.



Atravesando prados, para acortar la distancia, llegamos a Millaró donde esperábamos encontrar a Ángel. Allí, sentado a la sombra de un esbelto árbol, nos esperaba  con la bota en la mano y una sonora sonrisa que rivalizaba con el susurro del contiguo río.



         Eran ya las 14:45 horas, así que tuvimos tiempo de asearnos  un poco en las aguas del río y de los arroyos cercanos, y marcharnos al  “Maragato” de Busdongo a disfrutar  con el aperitivo de chorizo,  queso, pan  y fría cerveza.



         A las 15:15 horas subimos a los coches y nos dirigimos a comer a casa “Senen” que, como siempre, nos atendió estupendamente.



         Café  y charla en “Venta la Tuerta” y despedida hasta el día 23 que haremos la “jornada de reflexión” y  una  rogativa por el PP, subiendo al Pico María de los Corros (1971 m). Esperamos que nuestro “ángel custodio” nos pueda acompañar  y guiar por el valle hasta iniciar la subida.


C.Felipe


 

sábado, 18 de abril de 2015

ruta 17. Curso 2º . Faedo de Ciñera-Coladilla



RUTA 17- 2º Curso. 

 FAEDO DE CIÑERA - COLADILLA

Fecha: 18-04-2015

Componentes de la expedición:
 Mariví, Goyo, Elisa, Miguel Ángel, Queti y César Felipe.


  
          Aburridos del largo periodo de descanso y  rehechos del susto que, el 21 de marzo, le dio  a Antonio el corazón y con él a todos, ¡ ojalá, para su bien y para la alegría de todos,  la recuperación sea rápida¡ ,continuamos con nuestro acostumbrado periplo del fin de semana.



          Después de normalizar los descuidados bastones de Mariví, a la luz  del tibio sol de la mañana primaveral que nos saludaba, comenzamos la marcha en Ciñera.



       




         Recorrimos el hayedo, aún desnudo, paseando  por la  entablada y cómoda senda que discurre a la vera del serpenteante arroyo que atraviesan coquetos puentes.

 

        



         La primavera comenzaba  a despertar. El verdor de  las  recién nacidas hojas de los  arbustos  que escoltaban el sendero y el terciopelo verdoso que cubría los troncos de las hayas contrastaban con la desnudez de sus sarmentosos brazos y con el  ocre de las antiguas hojas caídas  a las orillas de la senda.

         



A contracorriente de la cantarina y caudalosa torrentera, el camino se  fue empinando y nos  condujo a la “Foz de Villar”.  Con esfuerzo, las vacaciones habían hecho mella, desafiamos la pendiente y  los ásperos peñascos y, sorteando los incómodos matojos, recorrimos el escarpado paraje  y llegamos al solitario pueblo de Villar del Puerto.



Después de un breve recorrido por la carretera, torcimos a la izquierda  y comenzamos a subir  por un camino expedito. El terreno era conocido porque lo habíamos recorrido el año pasado. Sin embargo añorábamos las precisas indicaciones de nuestro  apreciado guía Antonio, aunque  Mariví lo suplía  sabiamente.

 

Seguimos la senda  por la margen derecha del arroyo y, después de una hora de camino,  remontamos, a la derecha, un  pequeño  montículo y descendimos al verde valle que nos llevaría hasta el pueblo de Valporquero.



En el fresco y verde valle,  salpicado de amarillentas campanillas, tropezamos, para sorpresa de todos, con Antonio y Blacky que, impacientes, habían salido, paseando,  a nuestro encuentro.





Aprovechando el momento del feliz encuentro, nos paramos a descansar, departir y comer el bocadillo. Como el cielo empezaba a enfurruñarse, emprendimos pronto la marcha  en dirección al coche  de Antonio, aparcado en un camino, y, desde allí, a  Valporquero.







Oscuros nubarrones ensombrecieron el cielo y ocultaron el sol y, cuando alcanzábamos el pueblo de Valporquero,  nos recibió una pasajera y  suave granizada que nos hizo buscar refugio  debajo de un frondoso pino.



 
Finalizada la tormenta, emprendimos camino en dirección a Vegacervera. Después de remontar  escarpados vericuetos, hallamos el sendero que habíamos recorrido el año pasado en sentido contrario.



Sorteando los constantes zig-zags que el camino va dando, nos  fuimos acercamos a los montes llamados de "Los sierros negros".



         Caminamos, cómodamente, por el silencioso valle en busca de la bifurcación del sendero que nos conduciría a Coladilla. En un momento dado y sin previo aviso, el impaciente Felipe dejó el grupo y se adentró, solitario, en el robledal, buscando un atajo. Procuró no perder de vista a sus compañeros, pero  los matorrales y los montículos los ocultaron. Los perdió de vista y tuvo que continuar solo el resto del camino. No le importó mucho después de  que logró contactar con sus compañeros para avisar que no estaba perdido. El elocuente silencio del bosque y el acompasado cascabeleo de las esquilas del ganado lo entretuvieron….



         Hacia las dos y media el camino condujo al grupo al pueblo de Valle  de Vegacervera y, un poco más tarde, el mismo camino condujo al  transeúnte solitario al mismo lugar.          



 Caminando por la carretera, llegamos a Coladilla.



Después de beber  una merecida cerveza, nos sentamos  a disfrutar de un sabroso y abundante cocido  en el  restaurante “La Rinconada” en compañía de  Antonio y Lola, a los que agradecimos  su afable compañía.




 

Café de despedida en la “Copona”  y  preparación de la próxima salida que será a  Braña Caballo.  ¡Que el tiempo nos acompañe¡




C. Felipe